Nuestro organismo es intolerante a un alimento, colorante o conservante, cuando éste produce una reacción adversa que no está mediada por el sistema inmunológico, un fenómeno completamente distinto al de la alergia.
Las células sanguíneas humanas son susceptibles de reaccionar frente a ciertos alimentos. Al reaccionar de forma intolerante frente a un alimento, las células sanguíneas liberan sustancias nocivas, agresivas para nuestro organismo.
Una vez obtenidos los restultados de intolerancia alimentaria con el Test ALCAT, resulta necesaria la confección de una dieta personalizada en base a éstos por parte del especialista en nutrición, a fin de que el tratamiento a seguir sea el óptimo.
Pautas para aplicar los resultados del Test ALCAT:
Según la Academia Americana de Alergia e Inmunología, Así como de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, existen dos tipos de reacciones adversas de caracter individual causadas por un alimento: las inmunológicas y las no inmunológicas. Las de tipo inmunológico incluyen las respuestas alérgicas de tipo IgE y las reacciones de sensibilización de tipo IgG, mientras que las de tipo no inmunológico, corresponden con la intolerancia alimentaria.
La alergia alimentaria es una respuesta de tipo IgE en la que por tanto está involucrado el sistema inmune. Existe una actividad de mastocitos y basófilos que secretan inmunomediadores de tipo histamínico, como la propia histamina, prostaglandinas, leucotrienos y proteasas entre otros.
La técnica de diagnóstico de elección para detectar este tipo de respuesta es el RAST.
Tras la exposición al alergeno, existe una primera fase asintomática que incluye un periodo de latencia y un periodo de sensibilización, en la que se sintetizan los anticuerpos. Será posteriormente, durante la segunda exposición al alergeno alimentario, cuando se desencadenará la respuesta alérgica.
La sintomatología puede ser de carácter grave (es el caso del shock anafiláctico que incluso puede producir la muerte del paciente), o bien de carácter menos grave, con alteraciones gastrointestinales (prurito bucal, edema de labios, estomatitis, náuseas, vómitos, distensión absominal, dolor cólico, diarreas), cutáneas (urticaria, angioedema, dermatitis atópica) y respiratorias (rinitis, asma).
Otro tipo de reacción inmunológica causada por un alimento es la sensibilización de tipo IgG. Se trata de una forma alérgica que expresa un estado de sensibilización del paciente a un alergeno alimentario determinado. Según varios autores tiene excaso valor clínico, de modo que tan sólo la subclase IgG4 se ha relacionado con ciertos tipos de alergia.
La técnica de detección adecuada es el Test de IgG que en ningún caso diagnostica una intolerancia alimentaria.
Intolerancia alimentaria. Las autoridades nombradas anteriormente definen la intolerancia alimentaria como aquella respuesta anómala del organismo frente a cualquier alimento o aditivo alimentario, en la que no participa el sistema inmunológico. Etiológicamente, presenta un frecuencia entre 5 y 10 veces superior a la alergia.
En este caso no existe periodo de latencia, de forma que tras la exposición, se produce una reacción microtoxicidad de caracter individual cuyas dianas son los linfocitos, granulocitos y plaquetas de la sangre.
La sintomatología asociada es de carácter más leve aunque de duración crónica, y agrupa las siguientes manifestaciones: trastornos gastrointestinales, como dolor y distensión abdominal, vómitos y diarreas, dermatitis y ezcemas, migraña, fatiga crónica y alteraciones reumáticas, así como el fracaso de la dieta hipocalórica en el tratamiento del sobrepeso.
Las causas de intolerancia alimentaria pueden ser de tres tipos: las enzimáticas son reacciones de intolerancia catalizadas por enzimas constituyentes de los alimentos, como la levadura de pan o de cerveza; las farmacológicas, son debidas a agentes farmacológicos activos, presentes en pequeñas dosis en los alimentos, como la tiramina, la fenietilamina o la cafeína; y por último, las reacciones de tipo no identificado que incluyen las reacciones frente a aditivos alimentarios.
La metodología de elección para el diagnóstico de la intolerancia alimentaria es el Test Alcat, técnica patentada de la cual, el Centro Inmunológico de Cataluña tiene la licencia exclusiva para España y Portugal.
Partimos de una muestra de sangre total del paciente (para reproducir al máximo en el laboratorio las condiciones que se dan en el organismo), a la cual añadimos exclusivamente citrato sódico al 3,8% como anticoagulante.
El volumen de sangre necesario para la analítica es de 8 ml. para el ALCAT 100 (panel de 100 extractos alimentarios) y de 4 ml. para el ALCAT-AC (panel de 20 conservantes y colorantes), y en el caso de combinar ambos test, con 8 ml. es suficiente.
No es necesario que la extracción se realice en ayuno, pero es recomendable no practicarla inmediatamente después de una ingesta abundante.
Es importante invertir los tubos suavemente 5 ó 6 veces inmediatamente después de la extracción para que el anticoagulante se distribuya uniformemente, y obtener así una muestra homogénea.
Esta muestra se mantiene en condiciones óptimas para el análisis un máximo entre 24 y 36 horas y debe conservarse a temperatura ambiente.
Una vez en el laboratorio, la muestra será puesta en suspensión en una solución neutra y posteriormente repartida en alícuotas de volumen idéntico, de manera que cada una de ellas se incubará en suave agitación con un extracto alimentario o de aditivo, en condiciones optimizadas (pH, temperatura, etc.) durante un período de tiempo estandarizado.
Se reserva también una porción de la alícuota que será sometida al mismo proceso que el resto pero en ausencia de extractos, que funcionará como control negativo específico para el paciente.
Al finalizar el período de incubación, las muestras ya está preparadas para el análisis.
El Test ALCAT determina la reactividad celular por lectura citométrica, la cual está relacionada con la modificación del número y tamaño celulares. Los tipos celulares que analiza el test y que son diana de los efectos adversos que causa la intolerancia son linfocitos, granulocitos y plaquetas.
El equipo automatizado mide el tamaño (en micras), el volumen (en femtolitros) así como el número de estos tipos celulares.
Las medidas se basan en los principios de la citrometría. Las partículas presentes en suspensión, se encuentran en un líquido de conductividad y resistividad bien determinados. Éstas emiten una señal durante su paso a nivel del canal del electrodo debido a la variación de resistencia electrica inducida.
Después del tratamiento, cada alícuota es analizada por este sistema que separa las células en 256 canales. Cada canal es específico de un tamaño, lo que finalmente permite identificar el conjunto de partículas celulares situadas entre 4 y 904 femtolitros.
El analizados midel el número de células y su tamaño estableciendo una curva de distribución que para cada sustancia a analizar, se compara con la curva de control. Ello asegura los cálculos de integración y tiene asimismo en cuenta todos los cambios observados en las poblaciones celulares. Los resultados se expresan numéricamente y en forma de histogramas.
La distribución celular se materializa en forma de gráfico cuyo análisis permite la interpretación del nivel de reactividad celular.
Este gráfico ordena las células de menos a mayor en las abscisas indicando para cada una de ellas la numeración del orden.
El histograma final tendrá diferentes formatos dependiendo del paciente y de los desórdenes encontrados. Para resultados normales, deben observarse dos picos: el pico situado más a la derecha, tendrá un nivel más elevado que el de la izquierda (esta configuración estará invertida en niños menores de 3 años).
Existen 5 posibilidades:
Los sujetos sanos, exentos de reacción de intolerancia, se caracterizan por valores bajos de reactividad celular, cercanos al 7%. Los pacientes sintomáticos, presentan valores cuyo nivel es generalmente superiro al 11%.
Los estudios de reciproductibilidad han sido llevados a cabo con éxito no siendo las variaciones significativas (p<0,02) de un test a otro (repetición del mismo test con alícuotas de sangre provinientes de la misma toma de muestra frente al mismo extracto alimentario, así como del mismo test, con tomas de muestra del mismo paciente efectuadas con tres días de diferencia).
Se han constatado variaciones en la tolerancia para un mismo paciente en relación con la frecuencia de ingesta o exposición. Por tanto un alimento analizado, no consumido por el paciente desde hace mucho tiempo, podrá dar un resultado negativo, y revelarse reactivo en caso de ingesta repetitiva.
Los resultados del Test ALCAT se expresan en porcentaje de variación entre la curva estándar (media de las curvas de 10 controles para el ALCAT-100 y de 5 controles para el ALCAT-AC con la muestra de sangre sin extracto) y la curva test (muestra de sangre enfrentada al extracto a estudiar). Los resultados se clasifican según el nivel de reactividad celular:
Existen algunos factores que pueden producir interferencias con la realización del Test ALCAT:
Los corticosteroides y los tratamientos antihistamínicos, que pueden reducir eventuales reactividades.
En aquellos pacientes sometidos a tratamientos anticoagulantes de acción antiagregante (tipo aspirina), resulta difícil la interpretación del resultado.
Deberá haber transcurrido un periodo mínimo de 10 días sin exposición a estos fármacos, para poder realizar el test en óptimas condiciones.
De la misma manera, es preferible no realizar el test en pacientes que se encuentren en una situación fisiológica no habitual, como el embarazo, la lactancia o tratamientos oncológicos, dado que el resultado podría no corresponder con la realidad del paciente.
Hasta el momento, la experiencia en la aplicación del Test ALCAT en niños es limitada, por lo que deberá ser siempre supervisada por el pediatra.
El sobrepeso es una situación anómala del organismo con etiología multifactorial y parece ser sintomático de algunos desequilibrios bioquímicos. Existen factores genéticos y hormonales, entre otros, además de los propios hábitos de alimentación de cada individuo, que intervienen en la regulación del peso corporal.
Cuando un organismo se encuentra sometido a una dieta restrictiva, éste se defiende contra la privación mediante un descenso de su metabolismo. Disminuye entonces el consumo energéticos, y se inicia el ciclo del llamado fenómeno yoyo.
Este ahorro energético se compensa con una pérdida de masa muscular (agudizada por el bajo aporte proteico que suelen presentar las dietas de adelgazamiento), y por tanto, con un aumento del tejido adiposo.
Disminuye la capacidad para quemar calorías. Al abandonar la dieta e incrementar el aporte calórico neto, el organismo que está inmerso en esta situación de ahorro, responderá con un aumento de peso, posiblemente, seguido de una nueva dieta.
La sensación del hambre se explica por varios autores como consecuencia de una serie de procesos bioquímicos a nivel cerebral. En este sentido, la reacción de intolerancia a ciertos alimentos podría ser la causa de la disminución de ciertos neurotransmisores, especialmente la serotonina.
Este descenso genera la sensación de hambre, malestar, astenia, etc. de manera que el paciente intenta combatirla mediante la ingesta de carbohidratos. Éstos, producen un rápida liberación de insulina y un posterior aumento de triptófano y serotonina.
La consecuencia es una sensación de bienestar temporal, hasta que la propia insulina segregada, produce una disminución de la grlucemia plasmática, que a su vez produce una nueva sensación hambre y la necesidad de volver a ingerir aquellos aliementos que inciaron todo este cuadro.
Estos pacientes presenta serios problemas de sobrepeso, acompañado de otros sintomas inespecíficos (malestar, astenia, cefaleas, etc.), todo ello producido por la intolerancia alimentaria.
Las dietas hipocalóricas sumen al organismo a una situación de estrés. Bajo esta situación, los efectos adversos producidos por los alimentos que causan intolerancia, pueden aflorar o bien agudizarse, de manera que complican un tratamiento que de por sí es difícil de llevar.
La sintomatología producida por la intolerancia alimentaria es muy variable de un paciente a otro, pero puede incluir ansiedad, retención de líquidos, fatiga crónica, migrañas, etc. y este cuadro suele culminar en un incumpliento de la dieta por parte del paciente y, por tanto en el fracaso del tratamiento.
En aquellos casos en los que una dieta hipocalórica produce situaciones de pérdida de peso menor a la esperada, y en general, resultados y evolución de la dieta fuera de lo normal, se puede sospechar que existe una intolerancia alimentaria.
Con la ayuda del Test ALCAT, es especialista en nutrición, puede confeccionar una dieta personalizada para el paciente, en la que se sustituyan los alimentos que han mostrado positividad en el test por otros dietéticamente equivalentes, con el fin de incrementar las garantías de éxito del tratamiento de adelgazamiento.
Según el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, "la migraña es una entidad de marcado carácter familiar, consistente en ataques recurrentes de cefalea de intensidad, frecuencia y duración muy variables, comúnmente de localización unilateral alternante y que se suele asociar a náuseas y vómitos.
Existen distintos tipos de tratamiento para la migraña, pero en muchos de los pacientes, de los cuales el 70% son mujeres, no se alcanzan los efectos deseados.
Las causas de la migraña son de origen muy diverso, desde la predisposición genética y anatómica, a desajustes hormonales y emocionales, y se ha comprobado que en muchos pacientes, la alimentación supone un factor clave. Alimentos como el chocolate, los frutos secos o el alcohol, se han asociado tradicionalmente a las crisis.
El proceso físico causante de la migraña no ha sido completamente descrito po el momento. El pensamiento actual sugiere que el aura, o conjunto de manifestaciones que preceden a las crisis migrañosas, es debida a la constricción de los vasos sanguíneos cerebrales y tejidos colindantes, reduciendo así el riego de estas áreas. A continuación de la fase de constricción, los vasos se dilatan más de lo esperado. El dolor de cabeza de migraña se asocia a la hinchazón de los vasos sanguíneos que circundan el cerebro.
Otra vertiente de esta patología se debe a la inflamación causada por la agregación plaquetaria. Durante la crisis, las plaquetas se agregan y liberan grandes cantidades de serotonina (no necesaria en estas condiciones), que produce vasoconstricción y reduce, por tanto el riego sanguíneo cerebral.
El organismo dispone de mecanismos que contrarrestan el efecto de la serotonina, como los eicosanoides PGE1 y PGE2, potentes vasodilatadores, pero éstos, pueden causar un brusco giro en dirección opuesta.
La producción incrementada de estos eicosanoides en respuesta a la inflamación así como la agregación plaquetaria asociadas a la intolerancia alimentaria, puede explicar, al menos en parte, el dolor de cabeza de las crisis migrañosas.
Los vasos cerebrales se dilatan en exceso originando el dolor de la segunda fase del ataque, y la elevada presión en ciertos puntos del cerebro puede producir la náusea.
El Test ALCAT mide la intolerancia alimentaria valorando el cambio en tamaño y número de las células de la sangre, así como la agregación plaquetaria post-incubación con extractos alimentarios y de aditivos y colorantes, reproduciendo en la laboratorio las condiciones que se dan in vivo.
Muchos pacientes con migraña que eliminan de su dieta los alimentos a los que son intolerantes, padecen crisis de menor intensidad y más espaciadas en el tiempo con lo cual se consigue mejorar de manera considerable la calidad de vida de los mismos.
Este tipo de tratamiento que incide únicamente en la alimentación, es sencillo y no invasivo, de manera que podría incluirse en el llamado tratamiento no farmacológico contra la migraña, complementando al farmacológico.
La intolerancia alimentaria es un reacción adversa de carácter individual que puede causar o bien complicar, cuadros a nivel dermatológico como dermatitis, eczemas, urticaria, acné y celulitis.
Clínicamente, los síntomas de la alergia alimentaria a nivel dermatológico están perfectamente descritos, y su manifestación implica un inmediato sarpullido o erupción cutáneos, mientras que, si se trata de una reacción retardada o crónica, somo suele ocurrir en el caso de intoleracia alimentaria, el diagnóstico resulta más complejo.
El Test ALCAT es una técnica que puede facilitar el diagnóstico de algunas alteraciones dermatológicas.
El eczema es una enfermedad inflamatoria de la capa superficial de la piel (dermatitis), que suele presentar prurito, eritema, vesículas, edema e incluso exudación de material seroso.
Eliminando o reduciendo el consumo de los alimentos a los que un paciente es intolerante, se reduce, en muchos casos, la presencia de algunos tipos de eczemas cutáneos.
La urticaria puede tener múltiples orígenes, como medicamentos, estrés, frío, alergia, contacto con sustancias irritantes, así como consumo de alimentos que causan intolerancia. Se caracteriza por la aparición de áreas de la piel enrojecidas e inflamadas (ronchas) que provocan intenso picor.
Esta dolencia también mejora en muchos pacientes al corregir la intolerancia.
El acné es una de las alteraciones cutáneas más comunes en nuestra sociedad, sobretodo en la población adolescente, y en ciertos casos, la eliminación de los alimentos intolerantes mejora visiblemente la sintomatología.
La intolerancia alimentaria y la consecuente retención de líquidos que se produce a nivel del organismo, contribuyen también a la aparición de la celulitis.
El tratamiento integral de la celulitis, debería incluir la identificación y eliminación de los alimentos causantes de la intolerancia ya que si éstos no se suprimen de la dieta, la mejora en apariencia de la celulitis será temporal, y continuará desarrollándose debido a deterioro de la circulación en las áreas afectadas del tejido adiposo.
En un estudio realizado en 1988 por el Dr. Fell y el Dr. Brostoff en pacientes que presentaban eczema y urticaria, se obtuvo una mejora del 50% durante las seis semanas en que siguieron la dieta personalizada con el Test ALCAT. En un segundo estudio de los mismos autores con pacientes de sintomatología similar, dos años después, los resultados obtenidos se ajustaban al mismo porcentaje.
La Dra. Barbara Salomon reportó en 1992, el caso de pacientes con eczema que mejoraron en un 55% al eliminar los alimentos a los que eran intolerantes de la dieta.
A fecha de edición de este documento, se encuentra en fase de publicación, un estudio clínico sobre la mejora en pacientes con dermatitis atópica severa después de la dieta mediada por el Test ALCAT, realizado por el grupo del Dr. Roberto Colombo de la facultad de Medicina de la Universidad de Pavia (Italia). Los resultados preliminares son excelentes.
La intolerancia alimentaria es una de las causas de la sintomatología y molestias que a menudo se presentan a nivel gastrointestinal. Los síntomas son variables en cada paciente y pueden incluir distención y dolor abdominal, aerofagia, diarreas crónicas, náuseas y se ha relacionado incluso con el síndrome del colon irritable.
El síndrome del color irritable consiste en un trastorno de la movilidad del tubo digestivo, que puede afectar a todos sus niveles, causando grados variables de dolor abdominal, estreñimiento alternado con diarrea, así como distención abdominal después de comer.
La prevalencia de esta enfermedad es de 5 por cada 1.000 personas, es más frecuente en mujeres, y sobre todo en edades comprendidas entre los 20 y 30 años de edad.
Los factores que predisponen a esta patología incluyen el estrés emocional, dietas pobres en fibra, el abuso de laxantes y la intolerancia alimentaria.
El síndrome del colon irritable, puede ser una alteración de muy larga evolución, incluso de por vida, pro en general se alivia con el tratamiento psicológico frente al estrés, tratamiento farmacológico de tipo anticolinérgico, así como la adopción de una dieta rica en fibra, en la que juega un papel muy importante la intolerancia alimentaria.
Se ha demostrado que la exclusión de la dieta de los alimentos que causan intolerancia alimentaria con la ayuda del Test ALCAT, contribuye a la mejora de la sintomatología del colon irritable y de otros transtornos gastrointestinales.
Estudio de los Drs. Fell y Brostoff en pacientes con distintas dolencias, entre ellas, el síndrome de colon irritable. Después de 6 semanas de seguimiento de la personalizada para cada paciente en base a los resultados del Test ALCAT, se observó una mejora del 50%.
En otro estudio de los mismos autores, en el que se incluyeron 85 pacientes con el síndrome del colon irritable, se aplicó el tratamiento con la dieta personalizada un total de 14 semanas, y el resultado fue una mejora del 70%.
Los Dres. Fell y Brostoff realizaron un tercer y último estudio con pacientes que presentaban la misma sintomatología y en el que aplicaron el tratamiento durante 14 semanas. Los resultados de mejoría obtenidos se situaron en torno al 50%.
La Dra. Barbara Salomon consiguió en otro estudio, una mejora del 70% en el mismo tipo de pacientes y tras una dieta de entre 3 y 6 semanas con el Test ALCAT.
La fatiga crónica es una alteración que se caracteriza por un cansancio y debilidad mantenidos, que no están relacionados con un esfuerzo en particular, no se alivian con el descanso o sueño y son particularmente más acusados en las primeras horas del día.
Las causas de este síndrome puden ser diversas, tales como enfermedades infecciosas (virus Epsein-Barr), anemia, fibromialgia, alteraciones psicológicas, y la alimentación, parece ser un factor clave.
Según la Sociedad Americana de la Fatiga Crónica y el Síndrome de la Disfunción Inmunitaria (CFIDSAA), la fatiga crónica puede incluir, además de cansancio, una larga lista de síntomas, como dificultades en la función cognitiva, alteraciones visuales, trastornos psicológicos, vértigo, problemas de equilibrio, sensibilidad a temperaturas extremas, y dolores en el pecho.
Ciertos pacientes padecen fatiga después de una infección vírica. Durante la infección el sistema inmune produce citoquinas que la combaten pero a la vez debilitan el organismo, y sus efectos, pueden persistir durante algún tiempo. En particular, los linfocitos producen interferones, útiles contra infecciones víricas pero que se ha demostrado que son causantes de fatiga, vértigo y cefaleas.
Otros pacientes manifiestan fatiga crónica después de un trauma psicológico, o bién después de un periodo de intenso trabajo, lo cual sugiere que las hormonas del estrés podrían estar implicadas.
Algunos autores defienden que el sindrome de la fatiga crónica es el resultado de una disfunción del sistema inmune. Depués de una infección, estrés u otro trauma, algunos factores inmunológicos causantes de la fatiga, se mantienen elevados indefinidamente. Según la CFIDSAA "la naturaleza exacta de esta disfunción no está bien definida, pero puede considerarse como un estado de sobreactivación del sistema inmune".
Cuando existe un periodo de fatiga superior a seis meses, se puede sospechar la existencia de una intoleracia a alimentos o a aditivos alimentarios. La fatiga puede ser una temprana señal de alarma de la intolerancia alimentaria.
Los tratamientos nutricionales han demostrado ser eficaces y no agresivos en la terapia de la fatiga crónica. Con la ayuda del Test ALCAT, se puede elaborar una dieta personalizada para el paciente, en la que se excluyan o disminuyan las dosis de los alimentos que causan intolerancia, y mejorar, en muchos casos, la fatiga crónica del paciente.
Estudio de la Dra. Barbara Salomon con un grupo de 172 pacientes de diversa sintomatología, de entre los cuales 97 presentaban fatiga crónica, Al excluir de la dieta los alimentos que causaban la intolerancia, estos pacientes mejoraron en un 60% sus estado de fatiga.
En 1994, en el Columbia/HCA Medical Center´s Sport Medicine y el Perfomance Center de Houston, se realizó un estudio liderado pr el Dr. Gilbert Kaats, Ph.D., con 100 pacientes que presentaban fatiga crónica, astenia e imsomnio. La mitad de pacientes siguieron una dieta personalizada con el Test ALCAT durante cuatro semanas y , después de este periodo, se observó una mejora del 67%. La otra mitad de los pacientes siguió otro tipo de dieta que no repercutió en mejora alguna.
Existen diversas alteraciones respiratorias como el asma, la rinitis y la sinusitis, que pueden tener su origen en la alimentación, ya sea como alergia alimentaria, intolerancia alimentaria, o una combinación de ambas.
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de la vías aéreas que dificulta el paso del aire a través de las mismas. Se caracteriza por la aparición de episodios de sibilacionesd, tos, secrección nasal, dolor en el pecho, fatiga y disnea. Puede ser total o parcialmente reversible, de manera espontánea o bien mediante la administración de fármacos broncodilatadores.
El asma afecta principalmente a niños, desapareciendo en muchos de los casos los síntomas con la llegada de la pubertad.
La rinitis consiste en la inflamación de la mucosa nasal y produce congestión, insuficiencia respiratoria nasal, prurito, rinorrea y estornudos.
La sinusitis supone una inflamación de los senos nasales, los cuales se colapsan a nivel de la mucosa, de manera que pueden infectarse. Los síntomas más habituales son congestión y secrección nasal, intensos dolores de cabeza, tos y fiebre entre otros.
Con el seguimiento de una dieta personalizada en la que se excluyen los alimentos a los que el paciente es intolerante mediante el Test ALCAT, se consigue mejorar, en muchos casos, la sintomatología de estos tipos de alteraciones respiratorias.
Cabe destacar que el tratamiento con el test debe aplicarse una vez hayan sido descartadas otras posibles causas, como las de origen alérgico o infeccioso, si bien puden presentarse de manera combinada. La experiencia con los prescriptores del test indica que existe una propensión a la alergia en pacientes con la intoleracia y viceversa.
En el estudio realizado por el Dr. Meter Fell y el Dr. Jonathan Brostoff en 1988, con 8 pacientes que habían padecido durante un periodo mínimo de 3 años, de alergia al polen. Al aplicar una dieta personalizada en base a los resultados del Test ALCAT para cada paciente, en todos ellos se redujo, o bien desapareció por completo, la sintomatología respiratoria que padecían.
En un segundo estudio de los mismos autores en 1990, trabajaron sobre 17 pacientes que padecían alergia y asma. Los sintomas que presentaban incluían estornudos, goteo de nariz, tos, dolores de cabeza y respiración sibilante. Al excluir de sus dietas los alimentos que les causaban la intolerancia alimentaria, observaron que en cuatro de ellos, los síntomas desaparecieron completamente.
La Dra. Barbara Salomon practicó un estudio con 172 pacientes, de entre los cuales, 20 padecían sinusitis recurrentes, 108 de alergia al polen y 18 de asma. Después de un periodo de 10 meses siguiendo la dieta basada en el Test ALCAT, la mejoría fue de un 59% de los pacientes con sinusitis recurrentes, un 42% de los alérgicos al polen, y de un 30% de los pacientes con asma, respectivamente.
El Dr. Zdenek Pelikan, director del Departamento de Alegia e Inmunología del Instituto de Ciencias Médicas de Holanda, investigó el papel de la intolerancia alimentaria en pacientes con rinitis, algunos de los cuales también presentaban sinusitis y dolores de cabeza. El resultado fue que el 66% de los casos, se confirmó una causa alimentaria en la patología, y en un 19% suponía la única causa de la dolencia.
El Dr. D. G: Wraith, médico de la Clinica Alergológica de Londres, estudió varios aspectos de la intoleracia alimentaria en pacientes con asma, y concluyó que "la alimentación es una causa muy importante a tener en cuenta en el asma, que a menudo no es contemplada como debiera".
Una vez más y gracias a la participación de los prescriptores Alcat, los Seminarios de Alergia e Intolerancia Alimentaria, que el Centro Inmunológico de Cataluña celebró en Barcelona, Madrid y Marbella los pasados meses de septiembre y octubre fueron un éxito. Para estos seminarios, en los que se presentaron las últimas novedades en la investigación clínica de las intolerancias alimentarias, el CIC contó con la colaboración de los doctores Ernest Güel, experto en alergología y el doctor Antoni Tramullas, médico de F.C. Barcelona, y especialista en medicina deportiva.
Los aditivos alimentarios, presentes en dos terceras partes de los productos que consumimos a diario, son la causa del 18% de las intolerancias que se detectan, según afirmó el doctor Francesc Prats, director científico del CIC. Esta cifra los situa a la cabeza del ranking de productos intolerantes de España. Le siguen por detrás las frutas, con un 17%; los frutos secos, con un 15%; los lacteos y lo; los pescados con un 9%; los mariscos, con un 8%; las legumbres, con un 6%; y los cereales con un 5%.
Según las últimas estadísticas del CIC,el sobrepeso sigue siendo la causa principal de prescripción, con un 53%, aunque hay que destacar el incremento de las prescripciones para el tratamiento de la migraña (12%) y las alteraciones gastrointestinales (16%). Otros motivos de prescripción son las retención de líquidos y las alteraciones dermatológicas (7%).
Prats avanzó también como novedad que el test de intoleracia alimentaria se ha empezado a prescribir en niños, lo que no había ocurrido hasta el momento. Las causas de prescripción son la hiperactividad, la migraña y el sobrepeso.
"Alergias a los alimentos" es el título de la ponencia que el doctor Ernesto Güell, especialista en alergología, del Gabinete Alergológico GAMA de Barcelona, presentó en los Seminarios de Alergia e Intolerancia Alimentaria que el CIC ha celebrado recientemente en tres puntos de la geografía española: Barcelona, Madrid y Marbella. Bajo estas líneas el doctor Güell nos responde a unas cuestiones básicas sobre esta patólogia.
Bajo el título "intolerancias Alimentaria y Rendimiento Deportivo" el doctor Antoni Tramullas, médico del F.C. Barcelona, presentó, en el marco de los seminarios de Alergia e Intolerancia Alimentaria organizados por el CIC en Barcelona y Madrid, los pasados meses de septiembre y octubre, los distintos controles médicos a los que se someten los jugadores de élite para mejorar su rendimiento deportivo, sobre los cuales a continuación nos responde unas cuestiones.
El Centro Inmunológico de Cataluña participó, los pasados 1 y 2 de diciembre, en el II Simposio de Claves Nutricionales de Longevidad celebrado en Madrid, bajo la organización de la SEME (Sociedad Española de Medicina Estética), la SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación) y la AECES (Asociación para el Estudio Científico del Envejecimiento Saludable). En el marco del simposico el doctor Francesc Prats, director científico del CIC, impartió dos ponenecias: "Edad biológica vs. cronológica: determinaciones bioquímicas" y "¿son iguales todos los test de intolerancia alimentaria?"
El doctor Prats presentó durante el simposio uno de los proyectos del CIC como apoyo a la medicina antienvejecimiento: una serie de perfiles analíticos relacionados con el diagnóstico molecular de la predisposición hereditaria al desarrollo individual de un amplio grupo de enfermedades vinculadas con el envejecimiento como el Alzheimer, el Parkinson,etc. "Cada vez es más evidente la influencia que ejerce la nutrición sobre el desarrollo de enfermedades crónicas y disfunciones tales como la artritis, la hipertensión, el derrame cerebral...así como también sus repercusiones y la propensión a padecer este tipo de patologías", comentó.
La medicina antiaging, a través de examenes fisiológico, funcionales, bioquímicos y hormonales, realiza un estudio exhaustivo ligado a procesos de oxidación molecular originados por la producción de radicales libres. Según el doctor Prats, "la oxidación del organismo está directamente relacionada con los hábitos alimentarios, las escasa actividad física y la disminución hormonal, por lo que cada vez está más claro que la nutrición es un requisito fundamental para prolongar la vida".
Bajo el título "¿Son iguales todos los Test de Intolerancia Alimentaria?", el doctor Prats presentó en el Panel de Expertos, La Intolerancia Alimentaria y su Repercusion sobre la Salud, distintos tests que analizan reacciones adversas frente a los alimentos: el Test de Alergia, el Test de Sensibilización IgG y el Test de Citotoxicidad.
"Una reacción adversa a los alimentos es aquella respuesta clínica anómala tras la ingesta, contacto o inhalación de un alimento o sus derivados o de un aditivo contenido en el mismo", comentó el doctor Prats. Éstas se clasifican en tóxicas y no tóxicas y , a su vez, estas últimas, en reacciones inmunológicas (como las alergias alimentarias) y no inmunológicas, como en el caso de la intolerancia alimentaria. "El Test de IgG mide las reacciones inmunológicas de sensibilización que expresan una forma de estado de alergia a un alimento, y en ningún caso detecta intolerancias alimentarias", aseveró el doctor Prats. Como se constató en la mesa del Panel de Expertos, el test que permite detectar las intolerancias alimentarias es el test de citotoxicidad, que mide la susceptibilidad, es decir, la posible reacción adversa, que presentan las células de sangre frente a un amplio grupo de alimentos, así como a ciertos aditivos y colorantes químicos, de presencia habitual en nuestra dieta cotidiana.
Para una mayor información sobre el Test ALCAT, puede consultar la página web del Test ALCAT, o llamarnos por teléfono al 986 858 626.